A finales de los años sesenta se “abrieron los armarios” e intelectuales gays y lesbianas que hasta el momento habían mantenido silencio con respecto a su orientación sexual o a la presencia de temas homosexuales en la literatura comenzaron a hablar. Su labor, junto con la del feminismo, ayudo a introducir una nueva escuela de teoría de géneros en los años ochenta. Los críticos de género, inspirados especialmente por el trabajo de foucault sobre la historia de la sexualidad. Comenzaron a estudiar los géneros y la sexualidad como instituciones discursivas e históricas. Alas teorías de género y los estudios homosexuales se añadió poco después un movimiento intelectual y político más activista, la teoría queer, que vinculaba la reflexión homosexual con cuestiones publicas tales como el sida.
Los teóricos de género y homosexuales tratan de sacar a la luz una tradición oculta de literatura homosexual y de examinar las dinámicas de género en la literatura tradicional. La construcción de esta contradicción se encuentra con la dificultad de que, aunque ha habido gran numero de escritores homosexuales, desde Safo hasta Tenesse Williams, pocos de ellos escribieron abiertamente sobre sus vidas y experiencias. La cultura heterosexual, era intolerante con las posturas homosexuales, tanto en las calles como en los libros, y, así como las mujeres eran relegadas por ser consideradas “locas”, los homosexuales iban a pasar a prisión por ser “pervertidos”. Wilde es el ejemplo más famoso, pero era mas frecuente el caso de escritores como Elizabeth Bishop y Henry James, que “permanecieron en el armario” la mayor parte de sus vidas.
Fuente: "Teoría literaria: Una introducción práctica", Michael Ryan.
Fuente: "Teoría literaria: Una introducción práctica", Michael Ryan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario